sábado, marzo 26, 2005

Cualquier parecido con la realidad es coincidencia

Ahora recuerdo el porque de mi ausencia a las reuniones familiares anteriores. De entrada me hice la idea de tener que ir a visitar a mis abuelos. Me he dado cuenta que soy una mala nieta por dejar abandonados al círculo familiar que aprecio tanto, pero que de dosis en dosis aveces me da dolor de cabeza.

Claro, siempre la llegada es cómica, los abrazo, besos, apapachos son agradables, llega la tía Teresa, mis primos adolescentes se esconden y los pequeños te hacen preguntas un tanto incómodas mientras se te cuelgan espalda al mismo tiempo que un tío pone música de grupos extremadamente del baúl de los recuerdos esperando que los reconozca y diga que es lo mejor que he escuchado.

Es sólo la entrada. La comida es un campo de batalla. Búsqueda de cucharas, vasos rotos, niños golpeados por juegos extremos, !ya se cayó el refresco sobre el matel de mi abuela! pásame el pan, la tortilla, y como siempre, no hay servilletas, dejando que un volado decida quien tiene que ir a la tienda.

Una vez tranquilos, satisfechos y sentados el postre es la discución entre mi madre vs cualquiera que se deje, si bien nos va, la espectáculo toma interés cuando el opositor es mi tío Melecio y el tema a tratar es... en realidad lo que sea es bueno para divertirse, si uno dice negro la otra dice blaco y así se la llevan hasta que uno da su brazo a torcer.

Hoy de este lado del monitor con una tranquilidad envidiable mi estado es el de volver entrarle al chacoteo familiar una vez que me abrume con la monotonía de la ciudad, bueno no es para tanto, mi familia es el caos del orden, pero ¿cuál no?.

sábado, marzo 19, 2005

Crisis sedentaria

A esta hora de la tarde mi conciencia me recuerda que debí haber ido al congreso de comunicólogos egresados de la UNIVA en crisis de pérdida de energía nocturna con sede en la Mutualista( y más por leer el blog de Azul y ver que hace falta pachanga nocturna) Pero mi postura física ayer me pedía estar en casa cual vil ostra. !Caray tengo 22 años, se supone que son los años inolvidables, de andar del tingo al tango, desveladas constantes, salidas periódicas,tarjeta cliente frecuente a bares y antros. Y yo desperdiciando noches y noches que dudo que pueda canjear más adelante.

Lo anterior me lleva a pensar en cambio de planes para después del atardecer del día de hoy, pero, mal día que mi nariz escoje para empezar a provocarme ciertos problemas a causa de estos cambios de temperatura ( ya que se decida, frío, calor, lluvia o hasta nieve, pero no híbrido poco original cual vil producto pirata del mercado)

Así que mañana la conciencia de nueva cuenta me recordará que mi vida nocturana va decayendo (Será que estoy creciendo, hay temas que empiezo a tocar que antes ni en cuenta!!!)No es para tanto, mejor me pongo las pilas y sonsaco gente para hacer algo interesante los días que vienen, con eso de las vacaciones no se pueden rajar por lo de "Tengo que levantarme temprano".

Espero que el sueco Ingmar Bergman me haga buena compañía nocturna. Ya sé no me fue suficiente toooooooda una semana de cine, pero me seduce, qué se le puede hacer.

jueves, marzo 17, 2005

Por puro placer

Cansada con sonrisa grande. El festival de cine en la ciudad me tiene exhausta. Levantarme a las 6:30, llevar a mi hermano a la escuela (suena bizarro el asunto de tener un pretexto para que rinda los planes del día, si por mí fuera ignoraría al despertador unas tres horas más) aventajarle a mi tesis, desayunar, salir corriendo al seminario de cine (mi puntualidad va en decadencia, la mayoría de los días he llegado tarde, y el día que estuve cual inglés, la vida me jugo la de "hay un pequeño retraso con el programa".

Puede que sea la falta de práctica de estar dos horas sentada viendo y escuchando con la hiperactividad que manifiestan mis pies y manos, pero (¡caray, no sé cómo aguantaba estar así medio día en la universidad! Claro el chisme en plena aula y las salidas por el conito de agua eran la salvación) Pierna dormida, dolor en la espalda y el aire acondicionado recordándome que no fue buena idea dejar el suéter mientras expertos en materia de cine comparten sus ideas y puntos de vista frente a estudiantes de cine y cinéfilos y uno que otro traductor medio perdido (Vergüenza ajena, pero sirvió para saber que mi francés sigue sobreviviendo decenemente)

Me la he pasado pensando en el paquete de mensajes de gran variedad que otorgan con gran sonrisa los directores invitados al seminario, cómo si el cine fuera algo fácil de realizar, o hubiera una manera de hacerlo. Es un trabajo tan múltiple que he aprendido que estoy muy perdida en identificar mi tipo de cine predilecto. Confusión, confusión.

Me quedo con una frase de Jorge Fons " El cine se siente, se piensa cuando se sale de la sala" y hay me tienen, viendo, pensando, viendo, pensando. De una sala a otra, conectarse, desconectarse, conectarse, pensar.


Mañana despedida de los filmes, regresar a la cartelera comercial, no le hago el feo total a los gringos, pero cuando uno se acostumbra a lo bueno... como que saben a lo que me refiero.

El cielito, Como pasaron el verano las chicas García y Hairspray recomendables. A ver mañana.

La impuntualidad es algo que trato de no fomentar, aunque la mayoría de las personas a mi alrededor hagan lo contrario (no es reclamo) pero si no hubiese sido por mi manía de llegar minutos antes y la de Gaby de hacerlo mucho después (Con calabaza no hay problema, exacta como tren europeo) no hubiese comprado el soundtrack de Life is a miracle. Me gusta Kusturica que decir de The no smoking orchestra

Sin pensar poner el título cursi de la canción que escucho. Au revoir

lunes, marzo 07, 2005

...y me tropiezo con la misma

Mi cara frustrada no era por hacer una fila interminable en el cine, ni por la conciencia culpable de haberme comprado un disco sin razonar (pero eso del amor a primer oído se me da), ni por el frío y mal clima en la ciudad, es más, hasta el hecho de que era domingo no fue el factor primordial.

Una de las cosas que no aprendo es que aún al saber cómo se ponen las cosas hago caso omiso. Heme ahí domingo por la tarde en un centro comercial lleno de gente mezclada con mi espera impaciente por ver un filme.

Lo ilógico del asunto, sé que odio las multitudes, los centros comerciales, los cines cuando ni siquiera se puede ver la cartelera a anchas; pero claro, tenía que aprovechar el 2X1 que todas las grandes cadenas de cine otorgaban como regalo por el día de la familia. Y ni así, con todos esos códigos tan específicos, me detuve un sólo momento a pensar en lo que sería una odisea por ver algo de Clint Eastwood.

Refugio total al estar sentada en un punto óptimo de la sala en medio y al centro gracias a la tolerancia de mis pies por estar parada largo rato sin más que estar escuchando conversaciones bizarras y un tanto predecibles mientras mi baja estatura obligaba a mi cabeza a estirarse lo más posible y ver si la fila comenzaba a avanzar.

Sonrisa en cara, al comenzar a apagarse las luces de la sala y burlarme de los cinéfilos que con paso presuroso trataban de localizar aunque sea los peores lugares.

Así de rápido me pierdo en la pantalla, no recordaba la multitud, ni el clima, ni que era domingo, mis pies descansaban y Eastwood estaba en la pantalla. Tiempo y espacio predilecto, hubiera sido total al no ser por la interrupción lejana de una voz que contestaba un celular. Pocas cosas me molestan, ¡esa es una de ellas!.

Entumida y sin más créditos mostrándose sobre la pantalla, no me quedó otra que retomar el domingo, salir del centro comercial, mojarme bajo la ligera lluvia que sólo por fastidiar comenzó con fuerza justo cuando iba buscando dónde había dejado el carro.

Mojada y con frío, mi cara mientras me dirigía a mi casa era irónica con la escena, el causante: Nat King Cole que me hacia compañía al ponerle Play. Si, muy del baúl del recuerdo, pero mi sonrisa era genial.

Moraleja: Para la siguiente que vaya al cine...ya sé que nomás no aprendo.