miércoles, septiembre 27, 2006

Espacios

Fue por no ser puntual. Cinco minutos de retraso bastaron para llegar corriendo a la alberca, medio calentar... ¡y darme cuenta de que mi carril ya estaba siendo utilizado por alguien más!
Admito que muchas veces lo idiático que llego ser provoca que tenga celos de espacio y tiempo, no en balde me agrada llegar a tiempo para disfrutar esos pequeños placeres... el lugar en primera fila de mi clase de cine, la forma como acomodo la silla y teclado en la oficina, el orden de las cosas en mi cuarto, mi lugar en la mesa a la hora de la comida, la distancia establecida entre el asiento y el volante del automóvil, abarcar todo el espacio de mi cama cuando estoy leyendo o en el mundo onírico, sentarme cerca de la ventana en un avión, restaurante, café... y por su puesto, al nadar usar ese carril de la orilla, lejano a la puerta de ingreso y ruido, donde puedo descansar apoyada en la esquina y dar brazadas tan friamente calculadas que no se impacten contra cualquier objeto en movimiento.

En otros temas, estando hoy sola en la oficina, apesar que Ana más que una compañera es una amiga; el estar sin más ruido que la música que yo programe, lo convierte en una delicia de miércoles.

Por cierto, gracias a que llegué más temprano de lo normal, me puse a leer post anteriores de Juan Antonio, algo así como hurgar en lo que escribía por estas fechas años atrás. Un saludo a Cabeza de Vaca.

De fondo escucho: It Overtakes Me / The Stars Are So Big, I Am So Small... Do I Stand a Chance de The Flaming Lips

viernes, septiembre 22, 2006

Insecto idílico


Aunque nunca he probado alguna droga, parece que; así, sin enviarme un memo, correo o invitación, me han dado una buena dosis de esa en la que se siente un mariposeo extremadamente agradable en todo el cuerpo.
Sin tanta explicación, apesar de las rabietas por la humedad aún presente en la ciudad y gastritis hechas en horario de oficina. El espejo y los amigos afirman que me siento y veo de maravilla.
Me levanto con más ganas, aunque el pequeño aparato medidor del tiempo me siga anunciando decenas de veces que el tiempo con Morfeo llega a su fin.
Por ciento, aunque sea el más desgastante, el nado estilo mariposa definitivamente ya es mi favorito...

lunes, septiembre 18, 2006

La petite de Gaby

!Desde el 16 de septiembre ya hay una petite más en este mundo¡.
Mide como 45 cm, pesa 3 kilos y comenzó a llorar a las 8:45 de la mañana. Ese pedacito aun no tiene nombre, pero tanto Gaby como Francisco están felices y yo más porque no seré quien tenga que cambiar los pañales...

!Felicidades familia Pooh¡

miércoles, septiembre 13, 2006

Tercera llamada

Del 15 al 23 de septiembre, una muy buena opción para conocer de la cultura francesa en Guadalajara...




J´aime la France!!!

martes, septiembre 12, 2006

Photoshop



Gracias a la vida ociosa y media ingeniosa artística de Sebastián, puedo comprobar que efectívamente sí fui de vacaciones a Cuernavaca, y que hasta a Liz le tocó estar en las pirámides de Teopanzolco.
¡Che boludo, gracias por la foto!

viernes, septiembre 01, 2006

¿Quién es quién?


Acepto que cuando quiero hablar con Adrián, de mi boca salta un "oye Iván", y que a su vez este se enoje porque sin sentir ya lo llamé Adrián. No es sencillo tener dos muy buenos amigos que sus nombres terminen en án.

Sandra es una de mis mejores amigas desde la universidad.Imagino que por pasar más tiempo juntas que la uña y mugre, era frecuente que los compañeros o maestros querían que yo les respondiera al nombre de mi querida amiga y que ella voleteara al decirle Lucía. Sigo sin entender, yo soy del tamaño de un tapón de alberca, ella no necesita tacones para aumentar su estatura.

En mi trabajo aunque lleve mi identifación y tenga ya casi un año laborando, es común que se dirigan a mí con un "oye Ana", y que a mi querida compañera de área, también la quieran re-bautizar con mi nombre.

El otro día, en una rueda de prensa de un grupo argentino de Heavy Metal que se presentó en mi trabajo, la representante llegó amablemente a decirme "Oye Sandra, '¿vas a estar presente en el concierto?". Con un suspiro y sonrisa contesté "Claro Gina, sólo que mi nombre es Lucía". Lo bueno que me confunden con gente que aprecio mucho, y me invita a hacer un esfuerzo por no seguir confundiendo a mis amigos.