Aunque tenía mucha hambre, el tráfico de las tres de la tarde era insoportable y faltarían algunos minutos más para llegar a mi cita y disfrutar de una deliciosa carne en su jugo, mi sentido del humor estaba en óptimas condiciones gracias al aire acondicionado y un gran mosaico musical.
Pero fue hasta el crucero de Av. Mariano Otero y López Mateos, donde mi sonrisa no pasó del semáforo en rojo, precisamente cuando un individuo se acercó demasiado a mi Ka con el inútil propósito de darme un volante publicitario.
Como vio una negativa mía muy usual al tratar de darme este tipo de publicidad, me dirigió unas cuantas preguntas:
-¿Es usted casada o soltera?
-Casada- contesté tontamente en automático, como si eso fuera una armadura poderosa que un idiota respetara. y claro, ¡Cómo si realmente estuviera casada!.
-¿Cree que se podría divorciar para estar conmigo?-
!!!!!!
la conversación que él intentó hacer conmigo fue tan rápida que ansiosa buscaba la manera más poética de recordarle a su progenitora, al final, la luz verde me dio permiso de partir y tratar de entender qué es lo que había sucedido mientras me reía de las cosas que a uno le puede pasar en la calle.

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