domingo, noviembre 25, 2007

Chris



Hoy apaga las velistas del pastel y se hace más viejo, ¡Feliz cumpleaños amigo!








sábado, noviembre 24, 2007

No es lo mismo

Decidí regalarme una ida al cine el día de mi cumpleaños. Tenía tiempo queriendo ver un filme coreano de terror,así que escogí el horario que se adecuara a las actividades de mi gran día, además de que asumí que a las 4 de la tarde en jueves, no es común que la sala cinematográfica se llene, y con suerte hasta me podría tocar sola para mí y mi gusto cinematográfico.
Entré con tiempo a la sala, ubiqué mi lugar y me senté en espera de que las luces dieran paso a la oscuridad.
Después de ver una cantidad de Trailers y comerciales, ya con mis lentes puestos por aquello de la vista cansada, comencé a disfrutar el inicio de la historia y justo cuando comenzaron a salir los créditos iniciales, dos adolescentes ingresaron a la sala, mientras reían y comentanban "!Ahh noooo mira, esta película es de chinitos!" No sé que molestó más, el hecho de que entraran haciendo ruido, o que mostraran su total idiotez al no distinguir entre los caracteres coreanos y chinos.
¿Qué la gente no lee la sinopsis y ficha técnica de lo que va a ver en pantalla?.
He de ser odiosa para muchos

A todos


Por los abrazos, besos, visitas, regañadas, llamadas, correos, susurros en mis orejas, gritos, exclamaciones, sorpresas y felicitaciones, muchas gracias.

jueves, noviembre 22, 2007

¡25!


...Y abrí los ojos ya con un cuarto de siglo




lunes, noviembre 19, 2007

Ley Lu

A pesar de que tenía dos semanas en un ritmo activo, desveladas, estrés y cansancio general, no pude decir que no a la invitación que me hizo Chuy.
Uno de sus mejores amigos se casaba, y la fiesta sería en un pueblo localizado a dos horas de la ciudad.
-Pasaré por ti a las nueve de la mañana, sólo así podremos llegar a tiempo, sino Jaime me va a matar-
Con esa frase, recordé que en los pueblos las bodas usualmente son de día, que yo llevaba días sin dormir bien y que uno más podría soportarlo. Por otra parte, quien me estaba condicionando la hora era Chuy, quien a decir verdad su reloj siempre va retrasado por más que jure que sí llegará a tiempo; así que simplemente le comenté que estaría peinada, maquillada y sonriente a esa hora.
Debido a los años que tengo de conocer a mi muy estimado amigo, no fue extraño que llegara una hora y media más tarde con una canasta llena de disculpas y otra de pretextos -Ahh no encontraba mis calcetines, el despertador no sonó y no sé dónde dejé mi reloj-. Así es Chuy, todo un personaje sacado de una de las tantas series de Sony.
Lograr salir de la ciudad parecía un reto mayor, poner gasolina, comprar tarjeta para celular, que esto, que lo otro y el reloj sólo seguía caminado, su amigo se aproximaba al altar y yo me reía de todas las cosas que le pasaban a Jesús, máxime al escuchar un grito seguido de un -¡¡ no,no, no...no, se me rompió el pantalón!!!-.
En este punto no sabía que era más preocupante, ¿atestiguar que Jaime y Keila dijeran que sí en el altar, o encontrar un sastre?.
Las dos horas de camino en carretera fueron el descanso de todos los males, al parecer todo iba saliendo bien hasta que se me ocurrió preguntarle -¿Por cierto, en cuál templo se casan?-. El rostro que me mostró Chuy me comunicó que las cosas pordrían salir peor. Al ver que mi amigo no había puesto atención en ese diminuto detalle, recordé que en un pueblo el número de templos no podrían superar a las tiendas de la esquina.
Una vez en Sahuayo, contábamos con media hora para ingresar al templo y aparentar que estuvimos durante todo el enlace religioso, así que nos dirigimos hacia el centro, ya que la lógica dicta que ahí siempre hay un templo... y lo encontramos, pero ¡ sin novios dentro!. Al comentarnos una señora que Sahuayo cuenta con cuatro templos, basta mencionar que a pesar de no ser Semana Santa, hicimos la visita a cada uno, mientras yo le comentaba -Cuando me case no creo que seas el padrino de anillos ni el chofer del novio-
Fue en ese punto que Jesús hizo caso de mis múltiples sugerencia de que le marcara a alguna alama piadosa que supiera la ubicación exacta. Después de unos segundos más tarde sólo me dijo -¡¡Lucía la boda es en Jiquilpan!!- y pues salió el ser cafre al volante de Jesús, llegamos al siguiente destino como en cinco minutos, encontramos el templo, pero no un estacionamiento para una Eco Sport hasta después de una decena de vueltas y cuadras de distancia para comenzar un maratón entre las calles empedradas.
Siendo el templo y los novios correctos, ingresamos sigilosamente para ver la última parte del enlace y con el Canon de Pachelbel de fondo musical, Jesús recordó que tenía dos pendientes los cuales recordé cuando me dijo -En lo que termina voy al baño y a buscar algo para arreglar mi pantalón-.
El Canon terminó, los novios felices se tomaron fotos, salieron con la marcha nupcial, les arrojaron pétalos, los felicitaron, el cielo se comenzó a nublar y yo mirando el reloj dudaba si Jesús realmente había ido al baño o me había abandonado en el atrio del templo.
Sin aliento llegó corriendo mientras yo le narraba que ya casi todos se había ido a la fiesta. Fue ahí donde surgió con voz temerosa mi otra pregunta -¿Sabes en dónde será la fiesta?-. No sé por qué lo pregunté,es Chuy, obvío su respuesta fue negativa.
Las relaciones públicas nos arrojaron a felicitar a lo novios y preguntarles discretamente por la dirección de la siguiente parada para el festejo mientras comenzaba a caer una ligera lluvia.
Al parecer la mala suerte de Jesús comenzaba a contagiarme, mi cabello comenzó a cambiar de la posición peinada y ordenada que le di en la mañana, un aire frío de lluvia pasaba sin obstáculo alguno en el lugar del festejo, pero la mayor desgracia sucedió cuando al estar sentados en nuestra mesa escuché que la voz de mi amigo me decía en forma de un eco penetrante -Ahh esa chava que viene trae el mismo vestido que el tuyo, tuyo, tuyo tuyo...-. Mis ojos saltaron mientras me daba cuenta que Sòlo podría pasar lo peor; efectivamente, ¡¡¡su lugar asignado era en la misma mesa que la nuestra!!!, al punto de que se nos encontramos cara cara para saludarnos y presentarnos.-Ahh qué gusto tan elegante tienes al vestir- dije con carcajada abierta, mientas ella gritaba -¡¡¡no, el mismo vestido!! mientras todos los de la mesa reían y mi estimado me comentaba -Oye, para una mujer es lo peor que le puede pasar, ¿no?, ¿qué se siente?- Las ganas de disolver a mi gemela momentánea se me quitaron al ver la posibilidad de eliminar a otro ser sentado junto a mí.
Tuve dos opciones, salir corriendo del evento o hacer buena relación y reírme de la suerte que Jesús suele contagiar.
Cuando se enferme de paperas, por nada del mundo pienso ir a visitarlo.

miércoles, noviembre 14, 2007

Zoom

Me encuentro a la mitad de un festival de cine en un estado en el que el vocabulario relacionado con la cinefilía se ha instalado tiempo completo en mi jornada.
Aunque al ir a un concierto traté de dejar por unas horas la agenda con los medios, las entrevisas, la producción del programa de radio, boletines de prensa, lista de nombres de filmes y demás pasiones; terminé gritando al unísono junto a 27, 000 almas más..."!Luz, cámara y acción"
Noviembre = ¡Cine, SodaStereo y mi pronta llegada a los 25!