viernes, mayo 30, 2008

Aviso de ocasión

Toda la semana me la he pasado enamora de este tema tratando de contagiarme de la energía que dan The Libertines.
O Un concierto donde brinque y grite, escuchar un grupo en algún bar, salir y divertirme. Argggg. Solicito urgente dosis de adrenalina.

martes, mayo 27, 2008

Bebé Kunfu Panda

Llegue a casa, abrí el refrigerador con la torpeza que gerena el tener hambre, y antes de poder poner mi cuchara en el yogurt, recibí la llamada de mi prima.
No probé mi cena hasta después de una larga charla llena de sorpresas y gritos de felicidad, sucede que seré tía.
Prometí ser tutora de su formación cinematográfica.
Ya quiero abrazar a mi sobrin@

viernes, mayo 23, 2008

Michael Jackson

La comida fue por el cumpleaños de Calabaza. Había comido mucho, pero más el postre; una increíblemente deliciosa gelatina de café con una crema de licor de café y leche condesada. Mi estómago me reclamó por la gastritis, pero más cuando me di cuenta que el alcohol y yo aún no nos entendemos; sólo tomé un poco, y el calor aumentaba, la cabeza se balanceaba y reía a carcajada abierta, un poco parecido a mi estado natural, por lo cual nadie se daba cuenta de que el licor ya estaba arriba.
De repente una niña que salió de la nada, tocó mi hombro y al voltear vi que de sus dentadura chimuela me preguntaba "¿me das un beso?". Se me hizo extraña su petición, por lo que le pedí que me repitiera la pregunta. "sí, que si me das un beso?. Aunque me pareció que estaba loca , pensé que los niños son tiernos y necesitan afecto y que esta niña estaba recopilando besos de los invitados, así que le dije "claro, ven para que te lo dé" . Fue ahí cuando enojada me respondió "¡no, no quiero un beso, quiero un vaso!.
Sólo quiero aclarar que el oído en estado alegre falla y que no soy una pervertida, como me dijeron mis amigos

1.60

Traía un montón de papeles en mi brazo, además mi bolso, el celular y no sé que otro bonche de artefactos entre mis dos manos que me hacía parecer acróbata de circo de tercera, y más justo cuando al ir saliendo del hospital la puerta eléctrica no se le veían ganas de abrise. Disminuí los pasos y velocidad y la puerta seguía sin tomarme en cuenta, así que de "de reversa mami, de reversa". Miré con ojos fijos al sensor disque "automático racista" como si de esa manera pudiera obligarle a hacer bien su trabajo. Con mi rostro sonrojado volteé para comprobar que nadie me hubiera visto en mi posible Crónica de una estampada anunciada y con paso lento volví a acercarme a la puerta. Comencé a temer que posiblemente ingresé en carne y hueso, dejando la materia prima y quedándome con el alma pura, pero la idea se desvaneció cuando en el segundo intento los cristales se dignaron en moverse.
Tenía mucho que no me sentía tan chaparra.