"CFE Una empresa con clase mundial" decía la frase de la ficha que sostenía en mis manos. No sabía si reírme o voltear a ver algún rostro mortal con quien pudiera compartir lo mismo que en ese momento pasaba por mi cabeza.
Para matar el tiempo burocrático, mis manos jugaban con ese pedazo de papel plastificado color verde limón lleno de faltas ortográficas y con un gran número por el frente que supuestamente indicaba el lugar que me correspondía para ser atendida, pero que no era de gran importancia ya que al final no lo pedían .
Después de analizar y observar el lugar varias veces, ya no me quedó más que ver a través de la ventanilla el resto de las oficinas, las cuales estaban decoradas con un gancho colgado, un trapeador mejor acomodado en la pared que las propias sillas de trabajo; papeles, montañas de carpetas, y ese nefasto color verde corporativo.
Los minutos continuaban y yo seguía esperando que dieran respuesta a mi petición, rezando a todos los santos porque no faltara ningún documento, firma o grapa bien colocada. De repente vino a mi mente una escena de un filme Rumano que muestra dicho país en los años 80´S. A pesar de que México no es un país comunista, estamos en el 2008 y no está a cargo alguien como Ceausescu , no había diferencia entre estas oficinas "de primer mundo" y las del filme.
La diferencia podría ser que a la salida del edificio había un vendedor de frutas instalado en una calle llena de baches, polvo y maquinaria pesada que trataba de arreglarla.
jueves, agosto 21, 2008
domingo, agosto 10, 2008
Área infantil
A pesar de tener casi una hora charlando en el lugar, Liz tenía casi intacto su pastel de chocolate. llevábamos minutos analizando el mismo tema (En tiempo cinematográfico sería a punto de llegar al desenlace) cuando recibí el mensaje de Gaby Pooh "¿Ya mero llegas?.
La cita había sido programada para las tres de la tarde. El festejo era ver a nuestra querida Alethia que cada verano cambia el paisaje holandés por el mexicano.
Por fuerzas de causa mayor llegué minutos más tarde de la hora programada, así que intuí que mis amigas estarían en el postre y que Alethia tendría que contarme un resumen todas sus noticias europeas, pero al llegar al café no encontré ningún rostro conocido por más que subí y bajé todas las áreas que según yo conocía. Viendo el reloj no dudé que el horario mexicano siempre es minutos más tarde, así que di por hecho que era la primera en llegar. Traté de contactar a mis amigas, pero una no contestaba y la otra tenía el celular apagado, por más tecnología que hubiera, parecía que la distancia entre ellas y yo era inmensa, podría estar chateando con alguien de Turquía, pero de las mexicanas no hagía señal alguna. Fue hasta que Liz me llamó para preguntar si ya habíamos llegado, y sin más explicaciones le dije que yo ya estaba bien instalada.
Minutos más tarde Liz llegó al lugar, y trás comenzar la plática, el reloj avanzaba y las dos olvidamos la razón principal por la que nos habíamos reunido.
De repente, el mensaje de Gaby nos volvió a la realidad. Decidí volver probar de nuevo para ver si ahora sí la tecnología me permitía contactarlas:
Amiga, ¿ya mero llegan?-
Gabriela, ya tenemos como una hora aquí, ¿dónde están?
¡Enserio!, estoy con Alethia y Sofía en el área de juegos infantiles-
¡Área de juegos infantiles!, ¿existe eso aquí?
Sí al fondo.
Ahora sé que hay no sólo existen area de fumar y no fumar.
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