Cuando me dijo que era un regalo, por su tono de voz no sabía si era broma o algo literal, pero al abrir la bolsa y ver el contenido hice mi clásico gesto de "ay que tierno"
Adoro desayudar huevos por la mañana, además de que ya podré salir corriendo a la escuela con un termo lleno de té. Así es, este casi-pollo y termo dibujaron sonrisa en mi rostro

